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Con este cuento, la autora obtuvo mención de honor
en la categoria cuento breve en el Premio Acento de Cuento Breve 2007 El peor día de mi vida El peor día de mi vida tuvo que ser el día de esa boda; insisto, no hay algún otro día que se le compare a esté, el peor día de mi vida. Resulta que este día fue el mejor para otras personas, como para mi mamá que tuvo la fantástica idea de volverse a casar; aunque no la culpo, debió de sentirse sola cuando ella y mi papá se separaron, aunque no debió de sentirse así ya q se había quedado con mi hermana y conmigo. Pensándolo bien mi mamá es un misterio me cuesta entenderla de vez en cuando, pero esto no tiene nada que ver con la historia. Volvamos al peor día de mi miserable vida… El día en el que como lo decía mi mamá: “Empezaríamos una nueva vida” yo no quería empezar una nueva vida. Pero claro eso a mi mamá no le importaba, la pobre estaba tan enamorada de Jorge que ni siquiera nos prestaba un poco de atención a nosotras. La familia de Jorge era un desastre, él: viudo, triste y solo, ¡pobre! A veces casi siento lastima por él. Aún recuerdo el segundo peor día de mi vida, cuando conocimos a los tres mocosos chiquillos de Jorge: La más pequeña, María, de 5 años era igual que su padre, un completo desastre. El mediano, Eduardo, de 11 años era simpático y agradable (mi hermana Eli tiene la misma edad que él por cierto). Y el último de esos tres hermanos, el que definitivamente arruinó mi vida desde el día que lo conocí… DAVID, qué se puede decir de él. Tiene 17 años igual que yo, sin embargo, no es nada parecido a mí, ¡es lo opuesto! ¡Me irrita y es un gran patán! En resumen, esta familia era un caos, en cambio, la nuestra no; juntas, mi mamá, Eli y yo, hacemos un trío magnífico, somos organizadas, educadas y me atrevo a decir, casi perfectas. El día de la boda (les recuerdo el peor día de mi vida) mi madre lucía hermosa. Mi hermana y yo éramos sus damas de honor y también lucíamos perfectas (como siempre, claro). Jorge también se veía bien, al igual que sus hijos. Por primera vez llegué a pensar que era imposible que esos niños fueran los mismos tres mocosos que conocí, en especial David, se veía bastante bien…¿ pero que rayos estoy diciendo? ¡David es el rey de los patanes! Volvamos a la historia y pretendan que nunca oyeron eso, ¿de acuerdo? Después de la boda hubo una pequeña fiesta en un salón de eventos; que yo misma escogí. Terminada la reunión, mi mamá y Jorge partieron para su luna de miel por las Bahamas. Durante esta semana tendré que empacar para ir a mi nuevo hogar con mi padrastro y mis hermanastros. Solo pensarlo me enferma, puedo confirmar que con esta nueva familia tendré muchos más peores días de mi vida. Y por desgracia mi hermanastro resulta ser ¡BRAD PITT dos! Mi vida no puede ir peor… *Este cuento ganó una mención honorífica en el concurso de cuento “bla bla” en 2007 y fue publicado como parte de los cuentos seleccionados. Cristina Frank Estaba dormida en mi cuarto cuando oí fuertes pasos, abrí los ojos y todo era oscuridad, de repente vi una silueta aparecer en mi puerta. Era mi mamá que venía a despertarnos, nos decía que era hora de escapar, tomamos un par de cosas y corrimos hacía la puerta armario que nos separaba de las oficinas del anexo. Mientras bajábamos las escaleras podía oír los gritos de la señora Van Damm :“No se lo lleven, no lo aparten de mí, es solo un niño, ¿qué quieren de nosotros?”. Pero eso no nos detuvo. Llegamos al piso de la planta baja y mamá abrió de golpe la puerta de entrada, pero justo cuando la abrió allí estaban, la Gestapo...era como si nos estuvieran esperando. Inmediatamente, se nos echaron encima como leones hambrientos, nos separaron y nos llevaron a grandes camiones; los camiones tenían signos nazis a los costados. El policía que me tomaba por los brazos me aventó fuertemente al interior del camión y eso provoco que me golpeara contra el fondo. Perdí la conciencia por unos cuantos minutos, cuando desperté el camión estaba en movimiento. Durante el trayecto pensé en los campos de concentración a donde seguramente nos llevaban. Y todo esto por ser judío. |
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