Plus ultra

Daniel Alejandro Gómez


Plus Ultra


El océano, furioso.

El océano

como un salitral de cuervos:

muerden y muerden

a la cruz y a la iglesia.

Sobre el mar.

Rugen

y rompen

las negras y frías olas.

Van y vienen,

y van y vienen:

como las hojas,

muertas en el tiempo del otoño;

o los siglos,

que de las manos de Dios

van cayendo en el campanario…


Como el crepúsculo,

buscando a la luna en la noche;

o las rosas

los cabellos de la mujer;

o la muerte

que logra la paz

en las flores del jardín:


así la iglesia es un navío.

Que se aleja y aleja en las olas

hacia tierras

y mundos desconocidos.

Oh, Colón

coronado de espinas;

navío de almejas, de cangrejos.

De conchas de mar.

Y piedras torturadas por la blanca espuma

como caricias de judas y caínes.

Prometéis los paraísos


de esponjas de vinagre,

y llagas en el costado.

Prometéis

esas casas

…con tejados de arena palestina.

Y un jardín en las olas del mar.

Iglesia, amiga sobre las aguas;

castillo

entre dragones de espumas.

Agua bendita

que cortas en dos el agua de la sal.

Navío de piedra,

tridente cristiano,

serena reina de los dragones,

oh, estelas de tus cirios derretidos

y que vais a dormir sobre las rocas:

Dime:

¿Qué reino nuevo, amiga mía,

has de buscar en la muerte

…y más allá de las olas del mar?








Mujer. Luna.

Mujer. Luna.

Cae la noche;

las horas revuelan

como fríos cuervos.

Pero tu boca

es un crepúsculo:



Besas.

Besas como nubes rojas.

Llueve, llueve tu boca sobre mí.

Llueve

como un paraíso

de sangre, claveles y rosas.

Mujer. Luna. Mujer de luna:

amiga y pálida compañera

de senderos, valles:

crestas de espuma y de sal.

Mujer,

incolora y blanca;

mujer y luna,

en la noche y con uñas rojas:

perfume de jazmín.

A mí me gusta ver tu risa

de menta y de azahar.

Y cuando te elevas

como una cumbre de nieve

en los Andes;

y un cóndor con las alas de la noche

cubre tu blanco cuerpo.


Mujer. Luna.

Cuerpo blanco;

luna de sangre caliente en la medianoche,


cuando caen

las rojas uñas de tus dedos

…como otoños



de vino y de cerezas.



Mujer

Pálida

Femenina

Ardiente tormenta de nieve

que vas acumulando en mis manos.

Derretiste ya las alas

de los cuervos.

Y las horas

flotan en tu rostro,

como un águila de oro.

La brisa cálida

se alza desde tu voz:

adiós, me despides;

adiós,

susurras;


y te vas:


como la niebla de la luna

que se esparce en almendras de plata

por el mar…

Adiós, adiós;

mujer y luna:

Mujer. Luna.

Adiós.

Ahora siento

tus uñas rojas caídas en mi cuerpo;



tus uñas rojas que cayeron como un otoño

de cerezas y de vino

…sobre mi piel.








La ceniza de una mujer




CAYERON

…lentamente

las hojas de los árboles;

otoño, verano, otoño,

OTOÑO…

El TIEMPO,

va cayendo,

segundo a segundo

sobre



MI MEMORIA

y

SOBRE TU CUERPO…


Cenizas:



…mejillas

de crema,

labios de CREPÚSCULO;


LAS UÑAS DE SANGRE

….que se deshacen

COMO ROSAS

…de agua o de cera.


El adiós

de su voz


en

la lluvia; flotando

como un arco iris

NEGRO:


Cenizas quedan…

Cenizas somos…


Llueve;

como cuando su boca se refugiaba

-gota a gota, segundo a segundo-

sobre la mía:


llueve

…en el tiempo…

y el tiempo es la muerte…

Se deshace

SU AMOR


en la lluvia

-Y EN LA MUERTE-;

como

el

ala

del

gorrión.

La lluvia


…como las cenizas


…de

las

alas

del

gorrión…

Cenizas somos.

Cenizas

QUEDAN:



Dejad de llover

…dejad de llover, oh, tiempo:


en el sol,

en el viento,

en la canela…

Dejad de llover,

en su cuerpo

y en su piel.




Dejad de llover,

oh, tiempo.

Oh, muerte:

Dejad de ser lluvia,

tiempo;

dejad de ser tiempo,


MUERTE…



Cenizas somos

Cenizas quedan

Cuando llueve,

mi amor no es más


…QUE LA CENIZA DE UNA MUJER.





Tiempo de otoño

Otoño, HOJAS EN PAZ,

muertas…

hojas en paz;

la suave y terrible serenidad

del

TIEMPO AMARILLO…

Tiempo, tiempo, tiempo

….la lluvia es un reloj incesante.


Segundos

helados,

sobre los cuerpos;

los cuerpos existen,

los cuerpos NO VIVEN

cuando se ausenta el amor-


el amor no es la muerte-:

EL AMOR NO ES EL OTOÑO.

SEGUNDO a segundo…


Lentas

lluvias

…sobre el mar;

mares de verde espuma,

violentas esmeraldas

mordidas


por relojes de sal…



LOS CUERPOS EXISTEN

Y HAN DEJADO DE VIVIR

el tiempo del amor.



Otoño:

HOJAS EN PAZ,

muertas…


hojas en paz…



Tu tiempo te está buscando;


en sus fríos

…y amarillos relojes


QUE


DESCIENDEN

DE LOS ÁRBOLES.





La mujer y el sol


El sol

entra por las cortinas;

la mujer

de los LABIOS ROJOS,

palpado un cutis de ámbar.

Cortinas VERDES,

igual a bosques sutiles;

LA CAMA

bajo el esbelto cuerpo

de

la

mujer.

Bailando en un polvo de duraznos

se difunde la luz del día.

Y en los ojos

DE LA MUJER

naciendo el sol,

como las olas

SOBRE EL MAR.


Sal en las pupilas.

Pestañas en azúcar.

Las manos

visten una piel,

de seda y delicada; y el amor

dejó su sombra

en ella.

Hoy

es un nuevo día.


Labios rojos.

LABIOS ROJOS.


Besos

que la noche aguarda:

la luna abrazará aquella boca.

Y un hielo

blanco, quieto y amable,


sobre el caliente

aliento


de una boca… en medio de su sangre.



Sol

que va entrando por las cortinas;

y él se desliza

por la piel:


DESNUDA


de

sombra

y

de


noche.







La noche del tiempo


Ya el sol

se ha enterrado

en el horizonte.

La noche del tiempo,

la deseada

y misteriosa

PAZ,

desciende

en mis párpados cerrados.

Ya las viejas voces

agrias

se están callando;

dulce memoria,

amables neblinas

de los años.

El tiempo

ha besado las cicatrices,

ya

las hojas del otoño reposan,

y el ardiente verano

de la juventud

cerró los ojos

en el invierno

grave, solemne,

dignamente SENIL.


Allá,

lejos,

las horas ansiosas,

los relojes

que parecían morder el alma;

allá,

en el tiempo,

las charlas y los amigos,

demasiado sutiles

en la imperiosa distracción del sufrimiento.

Se ocultan las voces

en el crepúsculo,

y añoradas caricias

dejan la huella

de un cálido sabor

a mi cuerpo.


Allá, lejos,

los números y las letras.


Allá, lejos,

ofendidos más y más por el olvido,

unos horizontes

discretos

de un cuarto, un aula,

un colectivo,

dos perdidos ojos,

que me amaron, acaso…


Y, además,

el solitario universo…

Daniel Alejandro Gómez

poeta, escritor, ensayista y artista argentino. Nació en Buenos Aires, Argentina, el 11 de Septiembre de 1974; actualmente vive en Gijón, España. Estudió Análisis de Sistemas y luego Letras, en el Centro de Altos Estudios de Informática de Olivos, Buenos Aires, y en la Universidad de Buenos Aires respectivamente. Publicó el libro de relatos Muerte y Vida (Ediciones Mis Escritos, Argentina, 2006) y también la novela electrónica Sembrar Palabras (EBF Press Ediciones, España, 2002).

Participó en varias antologías impresas de poesía y cuentos.

- Como antologado:

Gotas de alma, poemas, 2000

Antología Libre, cuentos, 2000

Letras de seda, cuentos, 2004

Letras de cristal, poemas, 2004


- Mención y medalla en Concurso Adolfo Bioy Casares, cuentos, Buenos Aires, 1999

Publicó cuentos y poemas y ensayos en medios electrónicos pertenecientes o vinculados a universidades americanas y europeas. Y en periódicos y revistas impresas especializadas de Argentina-como la histórica Revista Lilith-, de España-como la Revista Fábula de la Universidad de La Rioja-, de Estados Unidos-como la Hispanic Culture Review, de la George Mason University, Georgia-, de Brasil y Colombia, y próximamente en la Revista Bocanada, vinculada a la Universidad de San Marcos, Perú.

También escribió varios artículos de Análisis Político Internacional para la revista mexicana Sufragio. Suele colaborar con ensayos literarios y políticos, poemas y cuentos en diversos medios electrónicos del ámbito hispano, lusoparlante y en Italia, donde le tradujeron poesía al italiano. Fue antologado en el libro digital de poesía La voz del mundo en 2006, junto a veinticuatro poetas de habla hispana de todo el mundo. También estudió dibujo. Exposiciones, en general virtuales, en: Con el Arte(España), donde se exhibieron también muestras de su poesía , Xpressarte (España), Galería de la Revista de Arte Iberoamericano Mecenas (España), Arte Visual XXI, de la destacada artista plástica argentina Paola Vergottini (Argentina), en la Asociación Cultural Ars Creatio de Torrevieja, en el Casino de Torrevieja (España), Galería de Ediciones Mondo Kronhela (Argentina), Revista de Arte Parussia (España), con muestras de su poesía, en Revista de Artes y Letras Mapalé (de Ottawa, Canadá), en Babylon Café (Italia), junto a artistas como el mundialmente conocido Jan Theuninck y en ARTANTIS (Italia). También en la reconocida revista Palabras Diversas (España), en la forma de Poema Visual.

Su obra plástica está incluida en la colección permanente de la galería de arte contemporáneo, real, física, ARTE GO MUSEUM, de Padua, Italia, en la región del Véneto.

Pertenece al Staff permanente de la Revista on line de Música Clásica Sinfonía Virtual y es Redactor Contribuyente del Periódico Cultural La Mandrágora, impreso y virtual, de Nueva Jersey, en los Estados Unidos de América.

También ha escrito ensayos filosófico-musicales para la importante revista española digital de Música clásica y ópera Filomusica y también para Opus Música, que han realizado reportajes a célebres compositores e interpretes de todo el mundo de la llamada música clásica, y finalmente para Sinfonía Virtual.

Suele publicar ensayos de literatura o teoría literaria para Konvergencias, revista filosófica de la Asociación de Estudios Filosóficos y Culturales de Córdoba.

Sus ensayos estéticos, literarios y filosóficos son rastreables en buscadores como el DIALNET, Directorio y Servicio de Alertas Informativas y de acceso a los contenidos de la literatura científica hispana, Latindex, Les Signets de la Bibliotheque Nationale de France, Philosophie Revues, Paris, France, DOAJ, Directory of Open Access Journals, Lund University, Suecia, Open Access and Scholarly Information System, Ministerio da Ciencia e Tecnologia, Brasil, etc.

La revista literaria cultural Remolinos le ha hecho una entrevista.

   
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