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Alegría
La alegría que invade
el corazón,
y resplandece en mis ojos,
invade mis sentimientos.
Como la luna
El sol brilla sobre el mar,
la luna es hermosa,
la luna, el mar y el sol.
El amor como una flor
hermosa y resplandeciente.
La poesía hermosa
como la luna.
Hambre
Como una hamburguesa
que tiene catsup,
sentado sobre la mesa
y con los pies en el piso
a un lado del refrigerador.
Los calzoncillos viajeros
Fui al parque con un amigo y
mientras caminábamos tropecé y caí en un
charco de lodo y me enojé mucho. Decidí ir a mi
casa para darme un buen baño y ponerme ropa limpia. Ya
limpio y perfumado tomé mis calzoncillos para ponérmelos
pero ellos no querían entrar en mis piernas y mucho menos
subirse a su lugar, por el contrario sin darme cuenta y, tan
veloz como un rayo, mis calzones se escaparon.
Se fueron a México a una cantina, retaron a alguien a
un juego de póquer y perdieron. Regresaron un poco tomados
y bailando al son del mariachi, con el bandolero detrás
de ellos y comiendo chilaquiles.
Parece que después de esta experiencia a mis calzoncillos
les gustó esto de andar viajando, porque cada vez que
me bañaba y me quería vestir de nuevo, ellos salían
volando a un nuevo viaje.
Fueron a Italia y regresaron con spaghetti; a Japón y
regresaron con Sushi; a España y regresaron con paella;
y así da cada lugar que conocían decidían
traer un platillo típico. Pero, eso sí, a donde
por ningún motivo regresaban era a México, porque
no querían toparse con el bandolero, porque por cierto
les debe un bailecito de mariachi encima de un sombrero esquivando
disparos.
Por eso les digo, adiós, que tengo que ir por mis calzones
a Francia porque están comiendo de postre un creambrule. |
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