Efraín Aram Becerra Covarrubias

Alegría

La alegría que invade el corazón,
y resplandece en mis ojos,
invade mis sentimientos.

Como la luna

El sol brilla sobre el mar,
la luna es hermosa,
la luna, el mar y el sol.
El amor como una flor
hermosa y resplandeciente.
La poesía hermosa
como la luna.

Hambre

Como una hamburguesa
que tiene catsup,
sentado sobre la mesa
y con los pies en el piso
a un lado del refrigerador.

Los calzoncillos viajeros

Fui al parque con un amigo y mientras caminábamos tropecé y caí en un charco de lodo y me enojé mucho. Decidí ir a mi casa para darme un buen baño y ponerme ropa limpia. Ya limpio y perfumado tomé mis calzoncillos para ponérmelos pero ellos no querían entrar en mis piernas y mucho menos subirse a su lugar, por el contrario sin darme cuenta y, tan veloz como un rayo, mis calzones se escaparon.
Se fueron a México a una cantina, retaron a alguien a un juego de póquer y perdieron. Regresaron un poco tomados y bailando al son del mariachi, con el bandolero detrás de ellos y comiendo chilaquiles.
Parece que después de esta experiencia a mis calzoncillos les gustó esto de andar viajando, porque cada vez que me bañaba y me quería vestir de nuevo, ellos salían volando a un nuevo viaje.
Fueron a Italia y regresaron con spaghetti; a Japón y regresaron con Sushi; a España y regresaron con paella; y así da cada lugar que conocían decidían traer un platillo típico. Pero, eso sí, a donde por ningún motivo regresaban era a México, porque no querían toparse con el bandolero, porque por cierto les debe un bailecito de mariachi encima de un sombrero esquivando disparos.
Por eso les digo, adiós, que tengo que ir por mis calzones a Francia porque están comiendo de postre un creambrule.

 
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