Rogelio Adolfo Carrera Riveros

Faro

No se puede tocar
alumbras como un camino.
Al principio
hay un metal largo
y algunas veces das vueltas.

En la oscuridad

La araña agarra el cuchillo
en la oscuridad.
Un perro negro
fabrica sombreros en las alturas.

Adentro

Del corazón sale el amor
y la angustia
cuando me enojo.
Siento la fuerza en mi corazón.

El avión bailarín

Mi mamá y yo nos fuimos de vacaciones a Estados Unidos. Nuestro avión salía a las 6 de la tarde. Preparamos nuestras cosas y nos fuimos al aeropuerto. Nos subimos al avión y todo estaba muy bien, hasta que empezamos a sentir que el avión se movía mucho, de un lado a otro, de arriba para abajo y de atrás para adelante. Todos se asustaron mucho, pero yo me quedé muy intrigado.
Al día siguiente caminando por la calle, vi en el cielo un avión que hacía lo mismo que el avión en el que nos habíamos subido nosotros, se movía mucho, como si estuviera bailando. Después de una semana muy divertida en Disney con mi mamá, teníamos que regresar. Nos subimos al avión y era el mismo, el avión bailarín. Entendí entonces que le gustaba la música que hacía el viento y lo que quería era bailar. Desde ese día observo con detenimiento los aviones para saludar y aplaudir a mi amigo bailarín.

El bosque de la ilusión

Me encontraba en un bosque desolado, al que nadie quería ir. Me fui de campamento solo para disfrutar del paisaje. Ahí me encontré un tigre muy solitario. Nos pusimos a platicar y nos hicimos buenos amigos. Mientras platicábamos se acercó un tigre malo, éste empezó a pelear con mi amigo tigre. Estaban tan enojados y peleando tan fuerte, que empezaron a salir chispas del bosque. Después de un rato de rabia y violencia, el tigre bueno derrotó al malo con una bola de fuego que lanzó por la boca.

 
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