Regina Güémez Ceseña

El juego

Bego con este juego de pelota
aquí en el jardín verde
donde le pican las arañas
cuando pasa la puerta.

Siento

Yo siento odio si me enojo
también lloro con rencor.
Yo siento valor, orgullo, fuerza,
para decir las cosas.
Siento ganas de gritar,
tengo mucha adrenalina
y lloro pero de emoción.

¡Vivan los juguetes!

Ayer no sé que pasó, pero cuando estaba haciendo la tarea en mi cuarto me di cuenta que mis juguetes cobraron vida. Primero me asusté mucho, hasta que mi osito de peluche, Tedy, me explicó que estaban muy aburridos y que solo querían jugar conmigo. Jugamos cartas, al bebeleche, matatenas y nos divertimos mucho. Decidimos jugar escondidas y yo era la que contaba. A todos encontré menos al koala. Lo buscamos por todas partes, pero nos sorprendimos cuando mi mamá lo encontró en el comedor bailando con los cubiertos y los platos. Claro, él en cuanto vio a mi mamá se escondió, pero yo sabía lo que pasaba. Sin que ella se diera cuenta lo agarré y lo lleve al cuarto ahí nos contó toda la historia. Después de risas y carcajadas mi mamá abrió la puerta y mis muñecos dejaron de hablar como si ya no tuvieran vida. Al día siguiente traté de despertarlos para jugar pero ya no pude. Solo espero que algún día mis juguetes vuelvan a vivir para que juegen conmigo y me divierta tanto como aquella vez.

El coche volador

Déjenme contarles, ayer... no me lo van a creer... yo me quedé con la boca abierta y los ojos cuadrados. Cuando íbamos a subirnos al carro para ir a la casa de la abuela, mi mamá le picó a la maquinita para quitarle la alarma al carro, y en lugar de que eso pasara el carro salió volando. Mayor fue mi sorpresa cuando me di cuenta que no íbamos con la abuela sino al espacio. De pura suerte mi mamá había dejado la cámara en el carro el día anterior, y pudimos tomar muchas fotos. Vimos cometas, cohetes, planetas, bueno, todo era hermosísimo. Después de ese día me volví una verdadera astronauta, cada vez que quiero estudiar algo en el espacio solo le pico a la maquinita de la alarma y, ¡vámonos a volar!

 
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