Andrés Rodríguez Zavala

Toro

Un grito azul
con un toro casi muerto
listo para comerme.
Fui a la cocina
y el toro tiró velas
y una silla.

Un cuento

Yo inspirado escribo,
un cuento de amor,
tristeza y emoción.

León

El león lee una carta,
la carta vive en un león.
El león pinta un cuadro,
mandaron una carta
con un león dentro de ella.

La abuela no se cansa

Como todos los días en la tarde yo estaba jugando fútbol con mis amigos. Pero lo que pasó hoy no fue cosa de todos los días. En medio del partido se escuchó un grito que decía ¡Esperen ¡Esperen! ¡Yo quiero jugar! La pelota se detuvo y todos nos paramos, pero cuál fue la sorpresa que la que gritaba era ¡mi abuela de 109 años!
¿Queeé? Preguntaron mis compañeros, ¿cómo?
Yo un poco apenado les pedí de favor que le dieran una oportunidad que, bueno, a pesar de ser viejita, pues teníamos que darle un espacio.
Después de un rato de convencimiento ellos aceptaron.
Mi abuela después de saber que la dejarían jugar les dijo que la única condición era que todos serían del equipo contrario. ¿Queeeeeé? ¿La abuela sola? Los niños con grandes sonrisas en sus caras aceptaron.
Y después de 10 minutos de tiempo corrido, marcador final 10 contra 0, ganadora: ¡Mi abuela!
A partir de ese día la abuela forma parte del equipo y sin ella no podemos jugar.

Me encontré a Hernán y Colón

Fui con mi abuela, mi tía y mi abuelo a comprarnos una camisa. Después de un buen rato de búsqueda y selección todos quedamos satisfechos.
Cuando regresé a mi casa estaba muy cansado y decidí ir a mi cuarto. Cuando iba a entrar, me llevé una gran sorpresa, me encontré a ¡Hernán Cortés y Cristóbal Colón!, pero eso no fue lo más raro ¿Qué creen que estaban haciendo? ¡Jugando a los muñecos!
Me sorprendí muchísimo pero ellos ni se alarmaron tanto, entonces yo pensé: -Si ellos pueden jugar a los muñecos, ¿Porqué yo no?-. Así que juntos jugamos un rato.
De repente salieron corriendo sin ningún aviso, y se lanzaron al comal de la cocina. Después supe que era porque mi mamá entró al cuarto y ¡Claro! No querían que los vieran jugando con muñecos, ¿verdad?
Después de ese día nunca los volví a ver, solo en los libros de historia, pero, nunca jugando a los muñecos.

 
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