Oscar Isaac Sánchez Covarrubias

Filo

En la selva siento las armas,
la soledad y el cuchillo
que atraviesa
la oscuridad de la serpiente.

Banco

Es una panza
que tiene algo,
que muchos quieren.
Hay gente, que ambiciosa
se hace con él,
Y tiene cosas.

Odio

El odio del llanto,
de mi corazón
latiendo sin parar.

La fiesta del monstruo bebé

Hace unos días fui a jugar básquet, cuando regresé y la noche me alcanzó me fui a dormir. Entonces me encontré un elefante y le pregunté: -¿Oye tú que haces aquí?-
-Es que me encontré a unos cazadores que me persiguieron y me escondí aquí, ¿No te importa?-
-¡Claro que me importa! ¡Eres un elefante!-
-¿Qué tiene?- dijo el elefante
-Bueno, pero tendrás que dormir en el suelo-.
El elefante estuvo de acuerdo, y nos fuimos a dormir.
Al día siguiente nos levantamos y jugamos a la pelota. Cuando la lancé la pelota no quiso regresar. Se me hizo muy extraño, pero ella me dijo que no quería jugar a eso, que siempre la usaban para lanzarla y ella tenía ganas de hacer otra cosa. Yo acepté y jugamos a las escondidas por un rato. Durante el juego, unas sillas que volaban se nos unieron y la pasamos muy bien.
Después de jugar los invité a comer a todos.
Nos enteramos que en el bosque había una fiesta y decidimos ir para allá. Llegamos al bosque y el organizador de todo era un monstruo bebé el cual nos dijo que necesitaba más invitados porque estaba muy aburrida la fiesta. Así que nos quedamos todos juntos en la fiesta: el elefante, la pelota, las sillas voladoras, el bebé monstruo y yo. Todos nos divertimos mucho y después regresamos a casa.
Es una historia que nunca olvidaré, jugar con los amigos y divertirse es maravilloso.

 
 | regresar |