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Filo
En la selva siento las armas,
la soledad y el cuchillo
que atraviesa
la oscuridad de la serpiente.
Banco
Es una panza
que tiene algo,
que muchos quieren.
Hay gente, que ambiciosa
se hace con él,
Y tiene cosas.
Odio
El odio del llanto,
de mi corazón
latiendo sin parar.
La fiesta del monstruo bebé
Hace unos días fui a
jugar básquet, cuando regresé y la noche me alcanzó
me fui a dormir. Entonces me encontré un elefante y le
pregunté: -¿Oye tú que haces aquí?-
-Es que me encontré a unos cazadores que me persiguieron
y me escondí aquí, ¿No te importa?-
-¡Claro que me importa! ¡Eres un elefante!-
-¿Qué tiene?- dijo el elefante
-Bueno, pero tendrás que dormir en el suelo-.
El elefante estuvo de acuerdo, y nos fuimos a dormir.
Al día siguiente nos levantamos y jugamos a la pelota.
Cuando la lancé la pelota no quiso regresar. Se me hizo
muy extraño, pero ella me dijo que no quería jugar
a eso, que siempre la usaban para lanzarla y ella tenía
ganas de hacer otra cosa. Yo acepté y jugamos a las escondidas
por un rato. Durante el juego, unas sillas que volaban se nos
unieron y la pasamos muy bien.
Después de jugar los invité a comer a todos.
Nos enteramos que en el bosque había una fiesta y decidimos
ir para allá. Llegamos al bosque y el organizador de todo
era un monstruo bebé el cual nos dijo que necesitaba más
invitados porque estaba muy aburrida la fiesta. Así que
nos quedamos todos juntos en la fiesta: el elefante, la pelota,
las sillas voladoras, el bebé monstruo y yo. Todos nos
divertimos mucho y después regresamos a casa.
Es una historia que nunca olvidaré, jugar con los amigos
y divertirse es maravilloso. |
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